Historia:

Había una vez un niño que en la escuela era muy maltratado por sus compañeros. El niño vivía con su mamá que era soltera, pero se esforzaba mucho para salir adelante. Un día, un compañero, lo empezó a ofender, mañosamente para provocarlo. El niño le dio un golpe, pero la maestra lo vio. El niño fue castigado, después de ese incidente, siempre los demás le hacían bromas muy pesadas, pero el siempre era el que salía castigado.
Un día uno de los compañeros del salón, quien era el principal que le hacía imposible la vida, pensó en un plan para hacer que expulsaran al niño. Él le dijo al niño que si el colaboraba con una cosa que ellos querían hacer, lo dejarían de molestar y sería uno de ellos. El niño aceptó, pero se sentía dudoso porque por qué alguien que lo había molestado desde siempre de repente cambiaría de parecer. Pero además, el plan era que el niño guardara un paquete en su mochila y que se lo devolviera hasta la salida. El niño sentía desconfianza y pensó en ver que traía el paquete. Al ver el paquete vio que había unos cigarros y una botella de alcohol. El pensó en como se desharía de el paquete, porque si lo veían lo expulsaría y se dio cuanta que todo había sido una jugarreta. El consideró en decirle al maestro, pero después lo reconsideró porque talvez el maestro no le creería.
Para su mala suerte, en el recreo, unos suijetos de otro salón estaban diceiendo que en un rato el director pasaría a cada salón para revisar las mochilas de todos, porque se había perdido un celular. El niño ahora si estaba más que preocupado y cuando volvió a ver su mochila, se dió cuenta que ahí estaba el celular perdido. Seguramente lo habían dejado ahí para provocarle una expulsión segura. Se le acababa el tiempo para pensar, hasta que se le ocurrió algo, el vio el celular y era uno de esos celulares caros; vio que en el celular se podían grabar sonidos, entonces empezó a grabar y fue a buscar al bravucón; cuando llegó con él, le dijo – sabes que, no quiero involucrarme más en esto, así que toma tu mugre paquete -, después el bravucón dijo – jajaja, ¿cómo le vas a hacer?, aun que lo tires, seguramente te verán y te van a expulsar -, y el niño dijo – si, pués te voy a acusar -. El bravucón se empezó a reír y los demás bravucones también y le dijo – no vas a poder hacer nada, no lo vas a poder comprobar (y tomándolo del cuello) y además, te van a expulsar por haberte robado el celular, y de eso nosotros seremos los que te acusemos -. El niño dijo – no es cierto, si tu lo robaste – y el bravucón respondió – si, pero todos los del salón están dispuestos a decir que tu fuiste, nadie te quiere; eres un idiota, así como los demás que no se dan cuenta de que no son mas que mis títeres, pero que mas da, ya no puedes hacer nada, estás perdido – y el niño le dijo – ladrón, ya verás – y el bravucón dijo – jajaja, lárgate insecto -.
El niño ahora ya tenía evidencia, porque se oía perfectamente la grabación, así que fue con el director y le enseñó toda la evidencia. El niño fue castigado por haber sido en parte cómplice de los actos, pero no fue mas que un simple castigo, mientras que el bravucón fue expulsado del colegio. Todos los del salón le pidieron perdón al niño por haber sido malos con él y empezaron a convivir todos de una forma tranquila.

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